MI niña
En el tranquilo mundo distópico en el que vivía, había una niña dentro de mí que siempre estaba presente. Con su inocencia innata, su verdad y honestidad a flor de piel, y la ternura que me caracterizaba con una simple mirada, un te quiero y mil palabras que estaban a punto de salir pero que a veces se quedaban atascadas en mi garganta.
Esa niña, que era parte de mi infancia, seguía ahí, recordándome quién era en realidad. A pesar de las circunstancias que rodeaban mi existencia en ese mundo complejo y desolado, esa parte de mí seguía intacta, protegida y resguardada por la coraza que me había forjado para sobrevivir.
Y era en esos momentos de vulnerabilidad, cuando las murallas que me separaban del mundo se desmoronaban, cuando esa niña salía a la luz con toda su candidez y amor. Sabía que te amaba desde siempre, aunque a veces ni yo misma lo entendía por completo.
Esa niña dentro de mí seguía allí, recordándome que el amor verdadero, puro y sincero, aún existía. Y aunque el mundo en el que vivíamos fuera distópico y desolado, ella nunca me abandonaría. Siempre estaría allí, recordándome que la esperanza y el amor eran las armas más poderosas que tenía para enfrentar las adversidades de aquel mundo cruel y despiadado.
Comentarios
Publicar un comentario